Artistas

  • Abelardo Rodríguez Urdaneta, 1870-1933

  • Miseria Humana | sin fecha | Óleo sobre lienzo | 21 x 29 1/2

    Sin haber terminado sus estudios académicos y dotado de una personalidad singular, se formó concienzudamente en el arte, llegando a dominar el oficio en tres categorías: pintura, escultura y fotografía; vaticinando la polivalencia de los artistas de hoy. Fue miembro de una generación hondamente preocupada por la cultura y el progreso educativo. Además de ser un aficionado a la música y el violín. Pese a la carencia de estructuras y de medios, fundó su propia academia y un estudio fotográfico, que fueron renombrados en Santo Domingo.

    Su obra no puede valorarse en términos de actualidad universal, sino por el vibrante amor por lo dominicano y las motivaciones nacionales. Su pintura fue realista, con acentos de expresionismo, combinando la habilidad con un deje repentino de ingenuidad. Su creación artística está marcada por los retratos, los temas históricos, psicológicos y sociales.

  • Ada Balcácer, 1930-

  • Espacio Transparente |1974 |Técnica Mixta sobre lienzo | 54 x 72

    De personalidad recia, emprendedora y vehemente. Ada Balcácer mostró decisión y deseo de vencer la adversidad desde que ingresó en la Escuela de Bellas Artes, graduándose en 1951. Posteriormente, estudió en Puerto Rico y Nueva York, Art Students League. A su regreso, en 1962, trabajando en diseños textiles, se enroló en movimientos culturales, de militancia política y artística, a la vez. Ha ejercido un liderazgo por su condición de mujer y en proyectos artesanales. Muy exigente consigo misma, ha presentado relativamente pocas exposiciones individuales en relación con su extenso itinerario plástico y gráfico. Se ha distinguido en colectivas nacionales de prestigio, eventos internacionales, asesoramientos y revistas. Su última exposición individual internacional fue en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza, en 1991.

    Figura principal en la plástica dominicana desde hace más de cuarenta y cinco años, cada período de su pintura corresponde a una investigación metódica: mitos, leyendas y sincretismo caribeño, comunicación entre espacios interior y exterior, descomposición de la luz tropical, serie de las Palmiras -mujer, vegetación, divinidad- nueva abstracción y figuración aunadas. Su colorido es suntuoso y sutil. Se ha destacado también, en el dibujo y en el grabado. Hace una década se marchó a Miami donde trabaja con gran éxito.

  • Alberto Bass, 1949-

  • Paisaje del Río Haina | 2002 | Óleo sobre lienzo | 56 x 75

    Nacido en Santo Domingo, en 1949. Pasó muchos años en Estados Unidos, donde recibió su formación en el Art Student League de New York. Sus exposiciones individuales son escasas, y participa en colectivas, solamente si le parecen socialmente importantes. Ha sido director del Museo de Arte Moderno y presidente del Colegio de Artistas Plásticos, interesándose especialmente por los asuntos gremiales y laborales. Actualmente, es Asesor Cultural de la Presidencia de la República. Cultivando el realismo, hasta lograr una perfección naturalista, ha evolucionado hacia el hiperrealismo o fotorrealismo, en donde lleva el detalle y los accidentes de la superficie más allá del modelo, siendo el máximo representante de esa corriente en la República Dominicana. Trabaja esencialmente el paisaje clásico, de campo y río; el urbano, especialmente, los carros, a menudo accidentados; los tipos populares, las casas y barrios populares, cuando no marginales. Mostrándose tan cuidadoso de la forma, como del color.

  • Alfredo Senior, 1890-1948

  • Puerto de Santo Domingo | 1915 | Óleo sobre lienzo | 25 x 42 1/4

    Dibujante, pintor y fotógrafo. Nació en Moca, en 1890. Asistió a la escuela Sisito Desangles en Santo Domingo, donde vivió desde su niñez. Se dedicó más a la fotografía que a la pintura. Tuvo su estudio fotográfico en la ciudad de Santiago, y luego, tuvo su galería de exposiciones en la ciudad de Santo Domingo. Era un adepto de las técnicas mixtas y a la fotografía intervenida con pastel y óleo, donde buscaba una aproximación a la pintura. En 1907, ganó una mención de honor en un concurso local. En 1937, le otorgaron una medalla de oro en un concurso de fotografía, en Washington. En el dibujo y la pintura, se situó fuera de las escuelas y los movimientos del siglo XX. Sin embargo, su realismo escrupuloso, donde aparecía un toque de ingenuidad, posee un encanto especial y convierte la obra en una estampa evocadora del paisaje y los ambientes locales. Murió en Santo Domingo, en 1948.

  • Amable Sterling, 1941-

  • Catarsis con bestia II| 1986 | óleo sobre lienzo | 30 x 40

    Se dio a conocer como dibujante en su ciudad natal, pero, en 1963, empezó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo, donde se graduó con notas sobresalientes. Luego se graduó de arquitecto en la Universidad Estatal, en 1977. Su carrera ha sido marcada por el profesorado de arte: Liceo Escuela Nacional de Bellas Artes, Departamento de Arte de la Universidad Estatal, de la cual, fue director durante ocho años. Heredero de los clásicos por la virtuosidad de un dibujo que ha sido calificado como “renacentista”, ha pasado de un realismo tradicional a un realismo crítico. Manteniendo el rigor formal, ha evolucionado por el simbolismo y el mito, antes de experimentar el collage, luego una abstracción, que al principio sorprendió, y más recientemente, la temática del Cristo crucificado. Prefiere la investigación en el taller y el aula, a la frecuencia de las exposiciones individuales, habiendo presentado una muestra muy comentada, en el Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington.

  • Amaya Salazar, 1962-

  • Selva nocturna | s in fecha | óleo sobre tela | 45 x 57 ½

    Su exhuberante colorido, unido a una luz sobrenatural y a temas de gran ternura y belleza, como la maternidad y la naturaleza, hacen de Amaya Salazar, una gran artista del pincel. Ha incursionado con parangonable éxito en la tercera dimensión, con esculturas a las cuales imprime su sello de buen gusto y refinamiento. Inició su formación en Santo Domingo, y posteriormente, en España y Estados Unidos, realizando su primera exposición individual en 1981, y en 1987, en España.

    En 1990, la artista exhibió con gran éxito en Milán, Italia, y en otras ciudades de Europa. En el período de 1990 al 1994, fue docente de dibujo en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), participando, en el ínterin, en exposiciones colectivas a nivel internacional.

    La obra de esta gran pintora dominicana ha recorrido importantes galerías de Italia, Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico Panamá, Venezuela, Francia e Israel.

  • Antonio Guadalupe, 1962-

  • Ozama | 1995 | técnica mixta sobre lienzo | 36 x 24

    Ha sido un estudiante de arte “itinerante”. Ha realizado cursos privados en Moca, en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Santo Domingo, y en Nueva York. En 1967, regresó a su lugar natal, fundó una academia de arte, y en 1970, se integró al grupo Friordano, en Santiago. Técnicamente muy hábil, voluble en temas y estilos, exponiendo mucho individual y colectivamente. Durante años, fue conocido sin ser reconocido.

    En la década del 80 encontró su definición con un expresionismo fantástico, cuyos motivos derivan de las culturas amerindias y, particularmente, la taína. Desde entonces, ha sabido mantener ese lenguaje, enriqueciendo, soltándolo para convertirse en uno de los pintores dominicanos más fuertes y originales. Su mayor proyección internacional ha sido en Perú y Ecuador. Hasta en sus más bellas combinaciones tonales, ya trate temas religiosos, socio-históricos o ecológicos. No se puede olvidar su virtuoso dominio del dibujo, pero él ha desarrollado también un virtuoso dominio del color. Cultiva también el muralismo. Actualmente, es presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP).

  • Antonio Prats Ventós, 1925-1995

  • Paisaje Nocturno Campestre | sin fecha | esmalte | 24 x 30

    Nació en Barcelona, en 1925. Era un adolescente cuando llegó a la República Dominicana en 1940, entre los inmigrantes españoles que huían del franquismo. Su familia fue enviada a un campo de La Vega, en donde fue formado por sus parientes. Fue un adolescente precoz que empezó muy pronto a enseñar. Luego, en Santo Domingo, se inició en la talla y el vaciado en bronce. Presentó su primera individual en 1944 y empezó a ganar premios en bienales sucesivas desde el 1946. Antes de que cumpliese 45 años, se le reconocía como un maestro y como el escultor que más ha influenciado la escultura dominicana, en forma, volumen y técnicas.

    Enseñó escultura durante casi 20 años en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1993, fundó y dirigió la Escuela de Arte de la Universidad Pedro Henríquez Ureña. Cada una de sus exposiciones era un acontecimiento, tanto en el país, como en España. En Santo Domingo, se distinguían, por un aporte especial, las presentaciones del Bosque, la Selva y las Meninas.

    También realizó numerosas obras de arte público. Y en 1995, le atribuyeron el Premio Nacional de Artes Plásticas. Nadie como él dominó el labrado de los más variados materiales, pero la escultura en caoba fue su pasión. Igualmente alternó la abstracción y la figuración con igual genio, y también, pintó con éxito. Su inesperada muerte, en 1995, golpeó a la escultura dominicana, en la que se siente todavía su ausencia definitiva.

  • Antonio Toribio, 1934-

  • Búho | Sin fecha | Escultura en bronce, mármol y madera | 20 x 20 x 7

    Escultor y pintor, nacido en Santo Domingo, en 1934. Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue, con Silvano Lora, cofundador de la agrupación Arte y Liberación. Se marchó a Nueva York, donde expuso individualmente en la Galería Foulton, donde fue bien acogido por la crítica. Posteriormente, volvió al país, en 1962. Desde esa época, sus obras “Negro sobre negro” y “Sobre bastidor de cama”, son inolvidables. Fue el primer escultor en adoptar la abstracción, muy vanguardista para su época. Se fue de nuevo a Nueva York, donde expuso con regularidad, volviendo periódicamente a Santo Domingo. Sus formas escultóricas se encuentran en su pintura, y viceversa, con un extraordinario dominio de la materia, del gesto, del movimiento. Esculpió en metal, piedra, mármol, cemento y, también, combinando los materiales. Su obra “Año de muerte”, de fuerza extraordinaria, hasta en formatos pequeños, mantiene plena vigencia. Su última individual fue en el 1995.

  • Aquiles Azar, 1932-2015

  • Arrecifes de corales | 2005 | Técnica mixta | 30 x 40

    Odontólogo y, a la vez, artista de formación. Se ha dedicado a ambas ramas profesionales, a las cuales, se debe agregar la literatura (cuento y poesía). Ha sido miembro activo de los movimientos culturales post-trujillistas y, con un real sentido del deber artístico, ha participado en casi todos los concursos y bienales nacionales de arte hasta hoy.

    Otro rasgo notable es la frecuencia de sus exposiciones. Fundamentalmente dibujante, plasma el bodegón, la fauna, la figura humana sobre todo, sin temer las distorsiones, la fealdad y una cierta morbidez en el tratamiento, adscribiéndose al expresionismo. Demuestra ligereza, habilidad y fluidez en el trazo. En pintura, le place magnificar los rostros y representar payasos, probablemente como símbolo del drama personal y social. Ha ido incursionando exitosamente en la expresión abstracta.

  • Arturo Grullón, 1869-1942

  • Argel | sin fecha | óleo sobre cardboard | 34 x 22

    Se interesó por la anatomía y empezó su carrera de medicina, mientras estudiaba Bellas Artes, en París. Posteriormente, viajó a España y Argelia, donde encontró su inspiración para su famoso cuadro “El Moro”, galardonado con el Primer Premio de la Exposición de 1900, en París. Pronto dejó la pintura para dedicarse a tiempo completo a la medicina. Excelente dibujante y fino colorista, paisajista y retratista exquisito, entre realismo e impresionismo, su obra relativamente corta merecería ser más conocida. Después de su estadía en Europa, retorno al lar natal, donde se casó, ejerció la medicina y falleció.

  • Cándido Bidó, 1939-2011

  • Muchacho Leyendo | 1975 | Óleo sobre lienzo | 42 x 51

    Trabajó a temprana edad al mismo tiempo que estudiaba. Cursó su bachillerato en el Colegio Serafín de Asís (Santo Domingo), donde se evidenció su vocación por el arte. En 1957, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se graduó en 1962. Ese mismo año se desempeño allí como profesor ayudante, hasta 1967 y como titular, desde 1967 a 1981, cuando renunció a las asignaturas de dibujo y artes aplicadas. Desde entonces se dedicó a la dirección de su propia academia que había creado en 1977, la cual, cerró definitivamente, en 1985.

    Luego, trabajó en el proyecto de la Escuela Museo Cándido Bidó, en su ciudad natal, la cual, es hoy una realidad consumada. De 1962 a 2009, ha pintando consecutivamente, cultivando también, su obra sobre papel -dibujo y serigrafía-. Además de que ha expuesto mucho en el exterior. Con el tiempo, ha ido evolucionando de un realismo social mezclado con expresionismo, a un neo-fauvismo, muy estructurado, de colorido vivo, predominando el azul y el anaranjado.

    Un mensaje de paz, libertad, amor por la humanidad, aflora casi siempre en su pintura, que también ha podido verse públicamente, en murales. Su centro cultural en Bonao ha ganado el Premio Nacional de la Fundación Brugal y dentro de ese complejo cultural muy completo, el Museo Cándido Bidó tiene varios años laborando con gran éxito.

  • Celeste Woss y Gil, 1891-1985

  • Retrato de modelo de hombre | 1934 | Óleo sobre lienzo | 35 x 45

    Nace el 5 de mayo de 1891, en Santo Domingo. Hija de Alejandro Woss y Gil, presidente de la República, y María Ricart. Es la primera mujer que se dedica profesionalmente a las artes plásticas. Fue alumna del pintor y escultor Abelardo Rodríguez Urdaneta. Prosigue sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Santiago de Cuba, luego en Europa y, posteriormente, en The Art Students League, en New York. En 1924, realiza su primera exposición individual. Ese mismo año establece una academia de dibujo y pintura en Santo Domingo, en la que se utilizan, por vez primera en el país, modelos vivos.

    Ésta fue la academia de arte más importante hasta que, el 19 de agosto de 1942, se inaugura la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se le considera precursora de la modernidad en las artes visuales del país. Formó parte (junto a José Gausachs, George Hausdorf, Manolo Pascual y José Vela Zanetti) del primer grupo de profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y, posteriormente, fue nombrada la primera mujer directora. Woss y Gil inserta el desnudo en la tradición pictográfica nacional y, a partir de las tendencias post-impresionistas, desarrolla una pintura caracterizada por la iluminación en tonos neutros, trazos sólidosy expresión enérgica, en la que resaltan los valores del criollismo mulato dominicano. Muere en 1985.

  • Clara Ledesma, 1924-1999

  • Universo con luna roja | 1971 | Óleo sobre lienzo | 20 x 169

    La presencia de Clara Ledesma, residente en los Estados Unidos desde hace muchos años, hacía mucha falta en Santo Domingo. Siendo ella una importantísima figura de la plástica dominicana, su desaparición priva definitivamente la pintura de una personalidad excepcional. Discípula predilecta de Josep Gausachs, sobresalió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, tanto como estudiante como miembro del cuerpo docente.

    Hizo un post-grado en España, que fue determinante en su evolución y creatividad. A través de su obra, se evidencia la fuerza de la pintura femenina dominicana, con el tratamiento sólido del paisaje, planteamientos étnicos y estilización original, simbiosis abstracto-figurativa, ambientes y seres mágico-fantásticos. Funde en el papel o la tela, la maestría del dibujo y el color, el refinamiento de la línea y la calidez del tono. La inolvidable serie de sus Universos demostró su capacidad de pluralidad estilística y temática; grandes formatos contrastando con las conocidas imágenes poético-surrealistas que ofrecen solamente uno de sus registros pictóricos.

  • Cristina Martínez, 1939-

  • Mural-Políptico de 12 piezas | 1978 | Acrílico sobre acrílico | 1461/4 x 791/2

    Crismar se formó profesionalmente en Italia, donde estudió arte y arquitectura, disciplinas que practica simultáneamente. Esa simbiosis explica sus afinidades con el mural, en un concepto matérico renovado, transparencia y plexiglás. Aunque ha tratado el periodo precolombino, la temática del hombre, sus inquietudes metafísicas y sus conquistas sociales, económicas y científicas, es la parte estética de la pintura lo que ha investigado particularmente. Ha demostrado en su obra un conocimiento acabado del arte italiano desde el Renacimiento hasta los movimientos modernos y contemporáneos del futurismo y el constructivismo; y la “Pintura Colta”. Ha sabido absorberlos estilísticamente, culminando en un lenguaje pictórico propio.

  • Cuquito Peña, 1946-

  • Figura | Sin fecha| Óleo sobre lienzo | 15 x 30

    Este batallador y eminente artista y profesor de arte es para el Estado Civil, Antonio Peña, pero “Cuquito” es el nombre que lo identifica para todos. Su dedicación fue manifiesta desde los años de estudiante, primero en Santiago, luego en España -para cursos de restauración y artes plásticas-. La vocación académica lo llevó a enseñar en la Escuela de Bellas Artes de Santiago y en el departamento de arte de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Su especialidad en restauración -pintura y escultura- pudo dar frutos en encargos contundentes como murales de Vela Zanetti, mobiliario nacional y santos de palo, en Puerto Rico.

    El tema emblemático de Cuquito Peña, será el coche, que ha interpretado con pasión en mil versiones, pero la figura humana y el paisaje -con finas acuarelas- son otras fuentes de inspiración. Ahora bien, más que los motivos, cabe destacar el canto del color y, sobre todo, el tratamiento facetado del sujeto, experimentando una suerte de neocubismo analítico y la búsqueda de efectos abstraccionistas de ritmo y geometría, en el espacio.

  • Daniel Henríquez, 1953-1995

  • Casita con flores | 1989 | acrílica sobre lienzo | 35 x 60

    Nació en Santiago, en 1953. Ingeniero, graduado en la Universidad Católica Madre y Maestra. Autodidacta de la pintura, santiaguero entrañable, miembro fundador del Grupo Friordano y apegado a su lar natal. Nunca dejó de preocuparse por la plástica dominicana como identidad singular.

    Desde el 1968, participó en exposiciones colectivas en la República Dominicana y en el extranjero. Multiplicó las muestras individuales durante un breve período, entre 1972 y 1975; espaciándolas después, de Santiago a Santo Domingo. Evolucionó de un expresionismo, a veces desgarrador, a un pop-art luminoso, para dedicarse, casi hasta el final, a una iconografía de casas republicanas y casitas rurales, de amapolas y soles. Tenía también dotes para el análisis crítico y la organización de eventos. Murió en Santiago, en 1995, luego de una larga y cruel enfermedad.

  • Darío Suro, 1917-1996

  • Psychedelic Eclips-| 1963 | Acrílico sobre lienzo | 49 1/2 x 59 1/2

    Estudió en su ciudad natal y en México con Diego Rivera, Agustín Lazo y Guerrero Galván. Expuso en prestigiosas colectivas, nacionales e internacionales: Santo Domingo, Londres, París, Madrid, Italia, Colombia, Alemania y Estados Unidos. Concurrió a numerosas bienales, incluyendo Medellín, Pittsburg, Barcelona, y las nacionales dominicanas, obteniendo premios y reconocimientos. Fue muy cuidadoso en la presentación de exposiciones individuales. Sus obras se encuentran en museos de nuestro país, y también de Europa, Norteamérica, Centroamérica y Suramérica. Asimismo, encontramos sus dibujos y pinturas en importantes colecciones privadas, nacionales y extranjeras. Conocidos críticos de Santo Domingo, Washington, Nueva York, Madrid y Barcelona, han analizado y comentado su obra. Cuadros del maestro figuran en grandes enciclopedias de arte. Publicó numerosos ensayos y artículos en revistas y periódicos de Santo Domingo, Madrid, Washington y París. Es el autor del primer libro analítico e histórico que se ha escrito sobre el arte y artistas dominicanos. Decían que era el más joven de los pintores dominicanos….porque su pintura ha evolucionado constantemente durante su larga carrera.

    Adoptó sucesivamente el realismo, con huellas de la escuela muralista mexicana, el expresionismo, la figuración y la abstracción, combinando luego ambas modalidades. Fue un maestro del collage y de sus efectos. Su temática, en la figuración, abarca la condición humana, la mujer, en particular, y el paisaje. Atribuye tanta importancia al dibujo y la forma como al canto del color. Un hecho excepcional entre los artistas dominicanos es que Darío Suro compartió su carrera de pintor con la de diplomático, viviendo muchos años en Washington. Cuando regresó definitivamente a Santo Domingo para dedicarse exclusivamente a la creación plástica, la muerte le sorprendió en un momento de descanso.

  • Dionisio Blanco, 1953-

  • Gran trabajador, graduado de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se destacó muy pronto, revelando dotes sobresalientes como dibujante. Su renombre y su éxito alcanzaron su carrera, cuando ganó el Premio de Dibujo en la XVI Bienal de Artes Plásticas. Se apartó de sus paisajes de la ciudad colonial para investigar el mundo rural y sus protagonistas, insistiendo en la dura labor del campo y la siembra. Su evolución partió de un realismo poderoso para adoptar una simbiosis entre el naturalismo, surrealismo y simbolismo. Sus campesinos, necesariamente de origen criollo, han alcanzado un valor mítico universal, siendo sus sombreros, espaldas, tierra fértil, elementos inconfundibles de su obra.

    Ha desarrollado el color y las armonías cromáticas, el óleo “canta”, contribuyen a una poética visual permanente. Ha ido moderando el ritmo de sus exposiciones individuales en Santo Domingo -aunque siempre participa en las colectivas locales importantes-, para dedicarse a una proyección internacional creciente e intensa, que incluye los Estados Unidos, Israel y varios países de Europa –Italia, en particular-, donde ha representado a la República Dominicana, en la Bienal de Venecia.

  • Dionisio Blanco, 1953-

  • Ritos de Voudú | 1975 | Óleo sobre lienzo | 59 1/4 x 69 1/2

    Se hace llamar, simplemente, Dionisio. Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su pintura, que alcanzó el clímax expresivo y estético de la década de los 70, es fuerte, profunda, misteriosa, con una paleta densa donde el tenebrismo se va iluminando con la prolongación de la mirada.

    Su estilo pertenece a la escuela mayor dominicana, el expresionismo, aunque matizado de surrealismo fantástico y de atmosfera secreta. Salvo esporádicas apariciones en colectivas, ha dejado de exponer pese a las solicitudes del medio artístico, debido a la edad y precariedad de su salud. Dedicó parte de su tiempo a la restauración de obras de arte.

  • Domingo Liz, 1931-

  • Microcosmo | 1975 | Óleo sobre lienzo | 48 x 61

    Estrechamente vinculado a la Escuela Nacional de Bellas Artes por los estudios y la docencia, y al barrio del Ozama, por su casa y sus temas, es un artista polivalente: escultor, pintor y dibujante. Tal vez se le puede considerar como el más precoz de los artistas dominicanos, al destacarse en la Bienal Nacional antes de los 20 años y ser el más joven de los premiados. Descolló inmediatamente con un temperamento y un estilo muy personal, que ha mantenido, soltando líneas, esquemas y ejecución. Su mundo de protagonistas y ambientes, inspirado por vivencias locales, tiene dimensiones de universo, y a la vez, estético, psicológico y social. Los personajes, infantiles o adultos, femeninos o masculinos, se convierten en una meditación visual: el humor aflora, la poesía reina, pero la mirada juzga, a veces impecable. No le interesa tanto presentar exposiciones como seguir aumentando el caudal de “memorias” secretas y profundas. Ha sido galardonado recientemente con el Premio Nacional de Arte.

  • Eligio Pichardo, 1929-1984

  • Gato en bicicleta | 1959 | Óleo sobre lienzo | 32 x 42

    Formando parte de la pléyade de artistas míticos de la República Dominicana. Eligio Pichardo ha tenido un destino dramático, muriendo a destiempo y dejando una obra de fuerza y creatividad extraordinarias, que ameritaría una reputación internacional, entre los mejores del continente. Es uno de nuestros pintores más caribeños y latinoamericanos, por su espíritu, a la vez, mágico, humorístico y crítico. Su famosísimo cuadro, “El Sacrificio del chivo”, premio nacional en la Bienal del 1958, que permite una lectura muy rica de su compromiso -cultural estilístico e ideológico-, es una obra maestra de la pintura nacional.

    Su talento excepcional se manifestó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la cual, se graduó antes de cumplir los 20 años. El ansia de conocer y perfeccionarse lo llevó a España, provisto de una beca de estudios, y en los sesenta, se marchó a los Estados Unidos, encontrando en Nueva York una madurez que no descartaba las influencias. Fenómeno poco corriente. Este “dominicano ausente” logró proyectarse en los Estados Unidos, exponiendo individualmente en Miami y Nueva York; en España y en México. Su retorno a la República Dominicana en 1977 fue acogido con inmensa alegría, causando sensación con sus exposiciones en la Galería de Arte Nader -con obras hechas en Nueva York-. Luego, en la Galería de Arte Moderno -no se llamaba entonces Museo-, con un expresionismo, nuevamente, muy personal, y temas criollos, uniendo lo real y lo fantástico. Falta, ciertamente, que se le otorgue el sitial que le corresponde.

  • Elsa Núñez, 1943-

  • Amanecer | sin fecha | óleo sobre lienzo | 30 x 40

    Considerada como una “gran dama” en el arte dominicano, Elsa Núñez, ha conjugado su formación universitaria en filosofía -en la Escuela Nacional de Bellas Artes- y su post-grado -en Madrid-. Nunca ha dejado de manifestar su preocupación por los grupos, la enseñanza y la condición del artista, culminando esa vocación en la presidencia del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos. Posee una personalidad muy definida desde sus inicios. Orientó su ideología artística hacia un neorromanticismo, vinculando temáticamente, las artes visuales con la música, la literatura y el cine. Asimismo, el pasado con el presente, el paisaje y la introspección. En su estilo, ha mantenido un expresionismo dramático, primero figurativo, y luego, alternado con versiones abstractas. Una característica de Elsa Núñez consiste en proponer una doble lectura conscientemente manejada, abstracción y figuración en ciertas obras. Su dibujo hábil es indisociable del color, variado en gamas y matices, suntuoso también en la aplicación matérica. Representó a la República Dominicana en la Bienal de Venecia (1999) y, actualmente, sigue exponiendo con renovada frecuencia.

  • Elvis Avilés, 1964-

  • Unicornio | 2005 | técnica mixta | 30 x 40

    Egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Empezó a pintar temas rurales, dentro de un realismo costumbrista, revelando su buena técnica pictórica. Pronto evolucionó hacia un fotorrealismo, captando detalles y ángulos urbanos insólitos, hasta que se interesó por los muros de Santo Domingo. Sus interpretaciones lo sitúan cerca de Tápies y de los “nuevos realistas” franceses, un parentesco casual, ya que el joven pintor desconocía esas expresiones, que la critica le atribuía. Desde el 1985, ha expuesto periódicamente, presentando su última individual en el museo oficial y ganando el Concurso E. León Jimenes, en 1990.

    Es uno de los más prometedores artistas del presente. Ha seguido investigando con plena libertad, signos y símbolos antillanos, en un contexto de grafismos y de pintura expresionista abstracta. Entre la forma y lo informal, con un colorido intenso y variado, tanto por gamas y tonos, como por la material pictórica y la texturización de la superficie. Ganó una Mención Especial del jurado en el festival internacional de Pintura de Cagnes Sur-Mer y ha empezado a presentar exposiciones individuales en el exterior.

  • Enrique García Godoy, 1885-1947

  • Manuscrito de Montecristi | 1945 | Óleo sobre lienzo | 66 1/2 x 47 1/2

    Es un pintor que amerita ser descubierto. Empezó a pintar durante la adolescencia y muy joven aún, obtuvo el reconocimiento de su localidad natal. Estudió en Europa, adonde retornaría nueva vez. Trató temas religiosos y escenas históricas con una gran escrupulosidad en los detalles y ambientes de la época.

    Fundó su escuela de pintura asociado con el español Manuel Puello. Siendo un pintor realista, pintó desnudos y retratos que demostraban sus conocimientos sobre el expresionismo, el Art Nouveau y el Art Deco, reflejando su época de óleos y pasteles. Escribió artículos sobre arte y un trabajo titulado “Estética plástica” que, pese a sus conceptos tradicionales, revela su sentido de análisis y su profundidad de reflexión. Se considera una obra maestra de la pintura histórica su “Encuentro con Máximo Gómez y José Martí en Guayubín”, la cual, forma parte de la Colección del Banco Central.

  • Enriquillo Rodríguez Amiama, 1962–

  • Blanco Verde II | 2009 | óleo sobre lienzo | 58 x 74

    La turgencia sensual, apetitosa y tierna de sus mangos sumergidos en tornasolados ambientes de cándida inocencia, han creado todo un símbolo plástico de la tropicalidad, que lo han a una bien merecida popularidad entre el público y los coleccionistas dominicanos. Capitaleño de pura cepa, nació en 1962 y se formó como artista en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a la vez que aprendía la técnica del fotorrealismo con el pintor Alberto Bass, obteniendo a lo largo de su trayectoria, importantes premios y menciones, entre los que cabe destacar: Premio de Adquisición XXI Bienal Nacional, Museo de Arte Moderno, Santo Domingo 1999.

    Menciones de Honor y Premios: Concurso Arawak 81 y 82, Concurso de Paisaje Jaime Colson, Concurso Primer Centenario de San Pedro de Macorís, así como también, ha expuesto con éxito su bello y delicado arte en innumerables colectivas e individuales, tanto en el país, como en el extranjero.

  • Félix Brito, 1945–

  • Sin título | 1978 | Óleo sobre plywood | 8 4 x 96

    Pintor, nacido en Santo Domingo, en 1945. Egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en 1967. Ha expuesto individualmente en Santo Domingo, Puerto Rico y Venezuela, aunque pocas veces. También participó en bienales y concursos, obteniendo premios y menciones. Es uno de los pocos artistas dominicanos surrealistas, de un surrealismo onírico y poético, idealizando y transformando el mundo -especialmente a las criaturas femeninas- más que creando otro mundo. Místico y misterioso, mítico y metafísico, demuestra una sensibilidad extrema y en la ejecución de sus cuadros, en los cuales, busca la perfección factural.

    De personalidad muy angustiada, en medio de grandes dificultades, entre ellas, el plagio de sus obras, lo cual, ha tenido un fin trágico.

  • Fernando Peña Defilló, 1928–

  • Paisaje de mi Interior 1 | Sin fecha | óleo sobre lienzo | 50 x 40

    Después de sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo, Fernando Peña Defilló, hizo un postgrado en la Escuela San Fernando de Madrid; y luego, trabajó algunos años en España, en el taller de Vásquez Díaz, llegando a integrarse en el grupo El Paso. Tuvo un fecundo período informalista y abstracto. Regresó a Santo Domingo en 1964, donde ha permanecido desde hace años, en Jarabacoa. Es reconocido y respetado como una figura magistral y preponderante en el arte dominicano. Siempre se ha dedicado exclusivamente a su obra y su taller.

    Ha sabido integrar perfectamente la contemporaneidad universal y su mundo, antropológico y paisajístico. Un dominicano preocupado por la vigencia de sus raíces antillanas, el sincretismo y las tradiciones. Su pintura ha atravesado prácticamente todos los “ismos”, la “nueva figuración”, el fotorrealismo, llegando a una especie de simbolismo cósmico, que corresponde a convicciones filosóficas matizadas de sabiduría oriental. Expone poco. Desde 1974, ha dejado de participar en bienales y concursos, pero trabaja mucho y evoluciona sin cesar, como lo demostró en su premiada exposición del 1996. Es un magnífico crítico de arte, que había dejado de escribir hace varios años, pero ha vuelto a publicar artículos de análisis.

  • Fernando Ureña Rib, 1951–

  • Orgánica V 1 | s in fecha | óleo sobre lienzo | 40 x 40

    Luego de iniciar sus estudios de arte en San Francisco de Macorís, cursó la carrera completa en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo y, después de su primera exposición individual, partió hacia España, donde siguió estudiando y exponiendo. De 1975 a 1982 viajó extensamente por Europa y América del Norte, pero siempre estudiando, exponiendo y participando en colectivas y concursos. Desde 1984, comparte su residencia y su labor, entre Santo Domingo, Montreal y, recientemente, Miami. Dominando perfectamente la academia, y con conocimientos profundos de la historia del arte, ha pasado sucesivamente por una figuración realista, expresionista y futurista.

    Ha alcanzado su mejor léxico pictórico, en una simbiosis de onirismo y erotismo, fundiendo los elementos antropomórficos y vegetales, pintando desnudos y estados metamórficos, crisálidas y ninfas -criaturas míticas, que últimamente son su tema favorito-. Virtuoso del dibujo, que ha abordado, también con éxito, la escultura, trabajando la talla en Madera policromada. También escribe poesía, cuento y crítica con talento.

  • Fernando Varela, 1951–

  • Exodo | sin fecha | técnica mixta | 80 x 80

    Adoptó a la República Dominicana como su segunda patria, hace más de tres décadas, haciéndonos partícipes desde sus inicios, como un originalísimo creador de piezas de incuestionable fuerza y misterioso significado. Su obra son permutaciones sobre un mismo tema que se va enriqueciendo en reiteraciones de asombrosa complejidad, para expresar los paralelismos existenciales de los hombres y los pueblos, en todas las épocas. Un universo de emanaciones telúricas que conducen al gran arcano o enigma iniciador de todas las cosas.

    Maestro de la ambigüedad, que nos muestra, sin explicarnos en detalles, los arcanos que nos sumergen hasta el inexorable infinito del silencio, de la muerte, constituyendo en cada pieza una alegoría que apunta a lo más profundo de la condición humana. Merecedor de múltiples premios a nivel nacional e internacional, ha expuesto su obra en importantes galerías y museos, que han visto en él a uno de los más consagrados artistas de la plástica caribeña de los últimos tiempos.

  • George Hausdorf, 1894-1959

  • Ensayo de Orquesta Sinfónica Nacional | 1941 | Óleo sobre lienzo | 25 x 30

    Estudió arte en Berlín donde dirigió una academia de pintura, pero al ser judío, tuvo que huir del nazismo y emigró a la República Dominicana, en 1939. Excelente académico, trabajador incansable, que pintó y enseñó en Santo Domingo con la misma pasión.

    Magistral en la pintura, el dibujo y el grabado. Identificado con el realismo y el impresionismo, su talento se enriqueció con la naturaleza, el ambiente tropical, la gente mestiza, los monumentos coloniales, nutriéndose del colorido caribeño y de la vitalidad circundante. Aportó mucho al fortalecimiento del arte dominicano. Mientras estuvo aquí, se destacó en bienales y colectivas. Eligió la ciudad de Nueva York como morada definitiva, y ciertamente, el trópico agregó una luz nueva a su pintura.

  • Gilberto Hernádez Ortega, 1924-1979

  • Las Dos Comadres | 1975 | Óleo sobre lienzo | 50 x 35

    Es una de las glorias de la pintura dominicana y sus discípulos le profesaron una admiración y un cariño incomparables. Fue además un pintor poeta. Hizo sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde enseñó y ejerció las funciones de director. Aparte de sus numerosas exposiciones en el país, ha proyectado su obra en los Estados Unidos, America Latina y Europa. Es, tal vez, el pintor que más premios ha recibido en bienales y concursos de todas clases. Su muerte se sintió como una pérdida irreparable. Maestro del color, la luz y la sombra, virtuoso del dibujo.

    Desde sus inicios no cesó de evolucionar, por práctica y convicción. Nadie representa más que él la identidad de la pintura dominicana, demostrando a la vez un conocimiento profundo y una “memoria afectiva” de los maestros europeos y latinoamericanos. Con razón han visto en su pintura un expresionismo mágico. Él trascendió con pasión y emoción el trópico de la raza, de la naturaleza, de los ambientes, de los tipos psicológicos y sociales; y el autorretrato. Además de abordar el misticismo cristiano. La originalidad, la riqueza, las modulaciones de su paleta y la desenvoltura de su pincelada, le designan como el gran colorista de nuestra pintura.

  • Guillo Pérez, 1929–2014

  • Ola Negra | 1969 | Técnica mixta sobre lienzo | 36 x 42

    Después de cursar estudios de religión y música (violín), se encaminó hacia las artes visuales y se graduó en la Escuela de Bellas Artes de Santiago, donde es nombrado profesor, en 1952. En 1955, se estableció en Santo Domingo, demostrando en exposiciones individuales y colectivas, un dinamismo que nunca abandonaría. Viajó a Europa, participó en concursos y bienales -nacionales e internacionales-, recibió premios, siguió viajando, invitado como artista a los Estados Unidos, Israel, Japón. Fue profesor y director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, renunciando en 1979 para dedicarse completamente a la pintura. Vigoroso y eficaz en una abstracción efusiva, recordando a De Stael. Continuó en una vehemente figuración expresionista, de pasta sustanciosa y pinceladas enérgicas. Sigilosamente, estuvo precisando el estilo que le define desde hace más de 15 años: lo que él llama “constructivismo antillano”. Con la misma fogosidad, ha pintado signos precolombinos, monumentos coloniales, gallos, paisajes, caña, bateyes y otros sujetos tomados de la naturaleza y las vidas criollas. Sus participaciones en colectivas son incontables. Ha presentado más de medio centenar de individuales, y sus exposiciones en México y Nueva York, sobre el tema de las culturas precolombinas, han sido muy comentadas.

  • Hilario Olivo, 1959–

  • Transfiguración | 2005 | Óleo sobre tel a | 30 x 24

    El francomacorisano, Hilario Olivo, inició sus estudios de artes plásticas en su ciudad natal, hasta graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Posee una carrera continua de éxitos y superación que lo ha colocado como uno de los valores más señeros de su generación. Explora la imagen con pasión. En casi todos sus lienzos, hay una compartimentación, escrupulosamente emprendida, por la línea y el color, pese a que abundan contornos variables y polígonos irregulares.

    Nos preguntamos si no hay una suerte de juego: las figuras se reconstituyen a la manera de rompecabezas, cuyo encanto proviene del color, de la riqueza tonal y de la “estampación” textural –generalmente el pigmento no es liso-. Las armonías cromáticas cobran plena libertad, aunque conservan su equilibrio y sus acordes. Sería superfluo insistir en el dominio del dibujo y las sutilezas del color, en un pintor que jamás ha descuidado la factura, que meticulosamente ha trabajado el pigmento -óleo y acrílica-, y que lleva la pintura hasta un acabado perfecto.

    Hilario Olivo se presta para una contemplación prolongada y una reflexión que concluye afirmando la vigencia de la pintura dominicana.

  • Inés Tolentino, 1963–

  • En los Haitises se consume mejor | 2005 | acrílica sobre tela | 50 x 50

    Artista de notable sensibilidad y refinamiento estilístico y conceptual, nacida en Santo Domingo. Aunqueal principio se formó profesionalmente y realizó múltiples participaciones colectivas e individuales en el país, ha desarrollado su trabajo, principalmente, en París, en donde se especializó y doctoró en Artes Plásticas y Ciencias del Arte de la Sorbona.

    Su expresión plástica trata de hurgar el espacio de la historia a través del objeto íntimo y cotidiano. En sus composiciones todo es preciso, limpio, nada es fortuito ni sobra, es como si cada elemento en el plano pictórico fuera fundamental. Obtuvo el Gran Premio del 8vo Salón de Pintura Contemporánea de Francia, en 1983; Mención del Jurado del XXVII Festival Internacional de Pinturas de Cagnes-Sur-Mer, en 1995; el 2do Premio, en la categoría de dibujo, de la IX Bienal Iberoamericana de Arte Domecq de México, en 1994; Mención de Honor en la X Bienal Internacional de Valparaíso, en 1991; y Premio de Dibujo Concurso E. León Jimenes, en 2006-2008.

  • Iván Tovar, 1942–

  • Sin título | sin fecha | Óleo sobre lienzo | 40 x 30

    Nació en San Francisco de Macorís, en 1942. Estudió y se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, presentando tres exposiciones en la Alianza Francesa, siendo la primera en 1959. En 1963, siendo muy joven, expuso en el Palacio de Bellas Artes, antes de salir a la conquista de París. Allí, pronto se destacó en colectivas y, sobre todo, en muestras presentando a artistas surrealistas -en Suecia, Alemania, España e importantes galerías en París, Bruselas, Madrid, Estocolmo y Caracas-, donde acogieron su pintura en exposiciones individuales.

    Volvió a Santo Domingo en 1979, aumentando su éxito después de la consagración en el exterior. Expuso aquí en la Galería Auffant, en la Galería de Arte Nader y en el Museo de Arte Moderno. Adquirido en las mayores subastas internacionales, él nunca perdió sus privilegiados contactos con Estados Unidos y Europa. En el 2002, decidió retornar a París para residir y trabajar. Pero, al año volvió decepcionado al no encontrar el ambiente que el conoció. Ha tenido su expresión definitiva en el surrealismo, sobresaliendo en pintura, dibujo, grabado, portafolios y esculturas; siendo celebrado por la crítica. A una factura impecable, fruto de una elaboración minuciosa, que agrega un lenguaje onírico inconfundible, consiguiendo reinventar el mundo obsesivamente con formas sensuales y colores mágicos, que le pertenecen e identifican. El artista está presente en todas las enciclopedias y publicaciones sobre el surrealismo.

  • Jaime Colson, 1901-1975

  • Escena de Long Beach | 1965 | Óleo sobre lienzo | 24 x 20

    Jaime Colson y Yoryi Morel corresponden a las dos grandes tendencias del arte moderno dominicano: La vernácula y la internacional. Jaime Colson tiene la paternidad de un arte profundamente nacional, pero vinculado con los movimientos foráneos de su época, de un modo consciente y voluntario. Estudió en Barcelona y en Madrid. Posteriormente, viajó a París, donde trabajo algunos años y se inició en el cubismo sintético. Se trasladó a México y volvió a París, pero por causa de la guerra partió a Barcelona. En todas sus estadías, siempre dibujó y pintó mucho, aunque dejó abandonadas gran parte de sus obras en cada etapa. A la vez que profundizaba constantemente sus vastos conocimientos críticos y literarios, se integraba a la Bohemia Artística e Intelectual. En la década del 50 volvió a Santo Domingo e ingresó al cuerpo docente de la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde ejerció las funciones de director. De personalidad compleja, exigente, algo herida por las vicisitudes de una vida “trashumante”, nadie ha ejercido una influencia tan marcada en dos generaciones de alumnos; aunque algunos ya son muy reconocidos, permanecen siendo sus discípulos estilísticos. Cubista, Picassiano, neoclásico, poderoso, dueño de un dibujo excepcional y, finalmente, un “colsonsiano” inconfundible. Después del período de las naturalezas muertas cubistas, sólo le interesó la figura humana, tratada con pasión. Más sensible a lo estético que a otras cualidades, representa blancos, mulatos, negros, a menudo efebos, con la misma intensidad.

    Fue también un gran muralista, trabajando la técnica del fresco. Nadie ha superado hasta hoy su improntamagistral y su virtuosismo, destacándose su “cubismo antillano”, tal vez único, que aún 34 años después de sumuerte, va obteniendo el reconocimiento latinoamericano y universal, gracias a la Fundación y Museo Bellapart, que acaba de publicar una monografía-catálogo excelente.

  • Joaquín Mordán Ciprián, 1950–

  • En la isla con tesoros y Aurora | sin fecha | bronce | 30 x 28 x 10

    La familia es la base en la que se fundamenta la obra de este escultor, nacido en 1950. Con esa sucesión fantástica de figuras, que nos hacen rememorar las grandes reuniones filiales de antaño, y que se aprecian en las viejas y desvaídas fotos de nuestros álbumes, con toda su carga emotiva, es lo que se puede inferir.

    Arte difícil y exigente, el de este consagrado artista, que maneja como nadie el uso de los metales fundidos, principalmente el bronce, con las extraordinarias pátinas policromadas que abren la mente del espectador a un escenario enigmático y onírico, para transcribir el sentido que experimentamos ante el paso del tiempo.

    Egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, fue becado por el gobierno francés para realizar estudios de postgrado en la Escuela de Arte y Arquitectura de Marsella, realizando numerosas investigaciones en museos y centros culturales de Europa y Norteamérica, a la vez que hacía exposiciones colectivas e individuales de gran resonancia en la crítica nacional y extranjera.

  • Jorge Severino, 1935–

  • Blue Soir - díptico | 2007 | técnica mixta sobre lienzo | 30 x 40 cada uno

    Inicialmente, empresario y especialista en informática, que se ha dedicado a la pintura desde antes de la década de los 70. Primero parcialmente, y tras ser laureado repetidamente en concursos nacionales, a tiempo completo. Si bien, como todo artista de verdad, ha demostrado una habilidad y una profundidad ascendentes, él siempre se caracterizó por la elegancia y la precisión de su dibujo en la figura humana, los rostros y la lozanía del cuerpo. Aunque no se debe limitar su obra a una formulación étnica -su investigación sobre Juana la loca lo prueba-, es el gran intérprete de la belleza negra, heredada del África ancestral. No sólo exalta, con refinamiento factural, los rasgos físicos, sino la mitología afroantillana.

    Una segunda intención, de reivindicación implícita, ha sido el ir guiando su impresión: defensor de la condición femenina, destaca la nobleza natural de la mujer oscura, y a propósito le otorga una situación social elevada, reparando simbólicamente las injusticias seculares de la raza y clase. Pese a su renombre nacional e internacional, y a la gran demanda de su obra, no presenta exposiciones individuales. Prefiere la privacidad al taller. Actualmente reside en Madrid, como diplomático de la misión dominicana.

  • José Almonte, 1969–

  • Los que salieron en búsqueda | 2006 | acrílica sobre lienzo | 78 x 78

    Nació en Cotuí, en 1969. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, especializándose en grabado. Desde el 1999, ha participado en varias exposiciones colectivas, las Bienales Nacionales (XXI, XXIII, XXIV) y el concurso de E. León Jimenes (XVII, XX, XXII). Presentó su primera exposición personal, en el 1999, y consecuentemente, ha seguido exponiendo invidualmente.

    Obtuvo la Primera Paleta de Níquel en la Bienal de Bonao, en 2005, así como otros reconocimientos. Su obra, que sobresale en el dibujo y la gráfica, se desarrolla entre el surrealismo y el expresionismo, pero atribuye menos importancia a la figura como sujeto, que como estructura y elemento en el espacio.

  • José Cestero, 1939–

  • Vista parcial de la Calle El Conde | 1988 | Óleo sobre lienzo | 40 x 33

    Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Vivió diez años en Nueva York, donde pintaba al mismo tiempo que trabajaba en otros oficios de supervivencia. En el exterior, expuso individual y colectivamente. Dibujante sobresaliente en el carboncillo y el pastel, pinta con la misma fluidez, aunque, por reto, puede convertirse en un neo-clásico. El verdadero mundo de su creación, de una riqueza ilimitada, está poblado de fantasmas y resurrecciones, como Picasso, Toulouse–Lautrec, Goya, Stravinsky, que reviven en sus obras, junto a él. Es un discípulo espontáneo de Bacon y José Luis Cuevas.

    Es original y magistral, reinventa el pasado, que junta con el presente y los tipos populares callejeros, en imágenes fascinantes e impredecibles. Y se ha llegado a identificar con nuestra ciudad colonial, su marco de vida, tertulias y personajes pintorescos, por sus numerosas pinturas bocetadas. Testimonio de una virtuosidad y una inventiva sin par. Su temperamento y su desprendimiento no le han ayudado en el reconocimiento de una personalidad pictórica excepcional.

  • José García Cordero, 1951–

  • Still Life | 1998 | Acrílica sobre lienzo | 59” de díametro

    Autodidacta en las artes plásticas. Cursó la carrera de arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y luego, Historia Contemporánea, en la Universidad de París. Ambas formaciones profesionales incidieron, desde los inicios, a principios de los 70, en su dibujo y pintura: importancia de la construcción en el espacio, crítica y política, dentro de una figuración mágica, entre el realismo y el surrealismo. De temperamento, a la vez, tranquilo y apasionado, inquieto e investigador, no conformista por vocación y convicción, decidió irse a Francia para ampliar sus conocimientos. Se estableció en París, donde participa activamente en la vida artística. Vuelve con regularidad a Santo Domingo para exponer y participar en bienales.

    Los premios que ganó en el Salón de Vitry (Francia) y en la Bienal de Artes Visuales, iniciaron un justo reconocimiento, nacional e internacional, a un artista que agrega, a su trabajo de creador, una labor de animación cultural. Su éxito, tanto en el país, como en el exterior, se ha afirmado, siendo el creador de una fauna que enjuicia la condición humana en el umbral del tercer milenio, con una expresión muy personal e impactante.

  • José Ramírez Conde, 1937-1967

  • Hombres | 1960 | Óleo sobre lienzo | 50 x 40

    Conocido por sus allegados como “Condesito”, proverbial por su vestimenta negra, murió a destiempo. Discípulo aprovechado de Paul Giudicelli y Jaime Colson en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Asumió siempre una posición de compromiso en el aspecto grupal y cultural, político-social, así como un estilo neoclásico, como de dibujo potente y riguroso, testimonio de un culto “colsoniano”. Otro de sus compromisos fue la pasión por el muralismo, que él dominaba en la teoría y en la práctica. Así a la usanza de la Escuela Mexicana, llenaba sus ideales de arte social y humanista, apegado a la autenticidad del fresco y sus exigencias de oficio. Siempre manifestaba inquietudes colectivas que sobrepasaban el simple ejercicio de la pintura, que le hacen inolvidable en su aporte intelectual.

  • José Ramón Rotellini, 1941–

  • Contrabajo Hombre | s in fecha | escultura en hierro soldado y pátina | 131/2 x 42 x 14

    Pese a que nuestro país no es tierra de escultores, debido a los pocos artistas que incursionan en este esforzado y riguroso lenguaje plástico, los pocos que existen son de una calidad sobresaliente, como lo es el caso de José Ramón Rotellini.

    Después de graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en 1963, viaja a España para perfeccionar sus conocimientos y brindarlos no sólo como artista, sino como docente. Su expresión escultórica es de diáfana volumetría aunada a una bella armonía en sus líneas y acabado, sin jamás caer en lo meramente decorativo del trabajo artesano; sino que en sus piezas se puede apreciar cierta veta fantástica y surreal, por lo que su obra es bien ponderada entre críticos y coleccionistas.

  • José Vela Zanetti, 1913-1999

  • Mural Fresco | 1956 | 110 X 316

    Formado profesionalmente en España e Italia, José Vela Zanetti llegó a la República Dominicana entre los artistas e intelectuales inmigrantes europeos de 1940. Una vez en Santo Domingo, entró en el arte como se entra a la religión, pintando con entusiasmo y fe. Más que sus cuadros de caballete, inobjetables en academia y expresión, sus decenas de murales para la mayoría de los dominicanos “son” Vela Zanetti. Realizados para instituciones y edificios públicos, sus temas conciernen a la historia, la economía, la educación, la salud, la justicia, la cultura y otros valores colectivos fundamentales. En el 1950 dejó nuestro país y el año siguiente pintó un mural en las Naciones Unidas, en 1963. Posteriormente, retornó a España, donde ganó el Premio Eugenio D’Ors. A la postre, se retiró en Milagros, para dedicarse a su morada y su taller. Un dibujo incomparable, una energía viril, hasta en las mujeres, animando los cuerpos, la ciencia del color, la fuerza de la composición y la perspectiva figuran entre las cualidades de su realismo vigoroso e ilustrado. Pese a una edad bastante avanzada, su muerte, en el lar natal, causó sorpresa en la comunidad artística dominicana, que no había perdido la esperanza de un último viaje del Viejo maestro a la República Dominicana. Después de su muerte, ha crecido su fama e imagen en España.

  • Josep Gausachs, 1889-1959

  • Bodegón con flores y jarro de las 40 | s in fecha | Óleo sobre lienzo | 20 x 24

    Considerado como el mayor responsable de la modernización del arte dominicano desde la década del 40, Josep Gausachs Armengol nació en el 1889, en Barcelona, donde recibió una acabada formación académica. Viajó luego a París, que para ese entonces era la meca del arte, donde quedó marcado profundamente. Allí frecuentó a los más grandes pintores, entre ellos a Picasso; y se familiarizó con el fauvismo y el cubismo. Allí pasó parte de la Primera Guerra Mundial y retornó a Barcelona, donde siguió pintando y ejerció la docencia. Arribó a Santo Domingo entre los inmigrantes del 40, opuestos al franquismo. El contacto con un nuevo clima y naturaleza, con un nuevo entorno y cultura, exaltó vertiginosamente su manera de pintar. Las mulatas dominicanas también le inspiraron una tipología incomparable. De “petit maître” europeo se volvió un gran maestro hispano-caribeño.

    Excelente profesor, que respetaba la libertad creativa de sus alumnos, enseñó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, llegando a ser subdirector. Fue el artista de origen foráneo que se integró totalmente a la República Dominicana y que se entregó con pasión. Cualquier trazo, cualquier pincelada de Gausachs es una nota magistral: hay en sus obras la conjugación de lo sensual, lo emotivo, lo entrañable, sin desmedro de una perfección factural y estética, cual sea la soltura de la ejecución -a lápiz, acuarela u óleo-. Finalmente, murió en Santo Domingo, en 1959.

  • Juan Mayí, 1963–

  • Memorias sígnicas | 2006 | técnica mixta sobre lienzo | 30 x 50

    Con gran desenfado, ha dado muestra de una vitalidad creativa que le ha permitido oscilar entre su idiosincrasia y el medio que lo rodea. Se sirve de los cimientos de la identidad de su pueblo para reinterpretarlo y darle una renovada significación, que se transmuta en su creación. En la obra que actualmente realiza, la de las memorias sígnicas, nos empuja a un cosmos hermenéutico parangonable a esa aglomeración de informaciones originales, que todos poseemos en nuestro inconsciente colectivo.

    Arquetipos encontrados en la génesis de todas las culturas, y los cuales, nos acosan a lo largo de generaciones. El artista roza dentro esa fina línea, entre el juicio racional y lo intuitivo, convidarnos a una derivación de tramas y pátinas que nos aproximan a ese ignoto, que se prefigura sobre cada una de sus piezas, sin decir exactamente qué es, tal vez, el yo universal que sólo habíamos expresado en sentimientos tan esenciales y básicos como el dolor y la alegría. Tal mensaje lo ha llevado a obtener innumerables premios y reconocimientos, por una obra de incuestionable profundidad y belleza, lo que lo ha catapultado como uno de los valores más positivos de la plástica dominicana contemporánea.

  • Juan Trinidad, 1963–

  • Transformación /2006 | Roble centenario | 87 x 45 x 37

    Nació el 10 de junio, en Jayaco, Bonao. Es uno de los más consumados escultores tallistas del país,con una obra de gran solidez, elegancia rítmica y belleza, en el tratamiento de los volúmenes y las pátinas, encontrándose sus obras en importantes colecciones privadas de la República Dominicana, Argentina y Francia. Igualmente, en instituciones culturales, como el Centro Cultural Cariforo, Palacio de Bellas Artes; Museo Cándido Bidó, Plaza de la Cultura y en el Museo de Arte Moderno. En la actualidad, imparte talleres de talla directa en madera, en centros académicos.

  • Julián Amado Ortíz, 1964–

  • Caras ocultas | 2003 | Óleo sobre lienzo | 30 x 20

    Si en nuestro país existe un artista a quien la providencia le brindó todos sus dones generosamente, ese artista es Julián Amado Ortíz. Un superdotado, con mano maestra, que aúna una soberbia facilidad con una imaginación fecunda, que nunca se extralimita, sino que siempre está contenida dentro de los patrones del más estricto buen gusto. Nació en Santo Domingo, el 12 de septiembre de 1964. Realizó estudios de publicidad en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), siendo desde 1990, profesor de dibujo, pintura y diseño gráfico en la Facultad de Artes de dicho centro de estudios superiores.

    Desde 1987 hasta 2007, ha participado en más de 25 exposiciones colectivas, presentando su primera muestra individual: “Claves de ser”, en el 2008, en la Sala de Arte Ramón Oviedo, S.E.C. / Facultad de Artes, UASD. Además ha obtenido numerosos galardones por su obra plástica y publicitaria, tales como un reconocimiento de honor (a la ilustración) en el Concurso Creatividad 2000 del Listín Diario, así como, el Primer Premio en la Categoría de Dibujo, en la XXII Bienal Nacional de Artes Visuales.

  • Julio Llort, 1937–

  • Nubes del valle | 2003 | Óleo sobre lienzo | 24 x 30

    Desde muy temprana edad, estuvo en el marco estimulante de una familia inclinada hacia el arte y la cultura en su Barcelona natal. Hijo de dos figuras prominentes como don Julio Llort Pastells, reconocido pintor y profesor de Bellas Artes, y de la prestigiosa escritora y médico, Antonia Guindulain Iglesia. Lo cual, lo hizo inclinarse hacia la pintura e ingresar en la prestigiosa Academia Tárrega y en la Academia de San Jorge. Estudió Artes Aplicadas en la escuela Massana donde consolida sus amplios conocimientos técnicos. Colaboró en trabajos de gran importancia como son el rescate y traslado de los frescos religiosos de las capillas e Iglesias románicas catalanas; y en su reubicación en las salas de museo, sin descuidar su obra plástica que lo lleva a ganar algunos importantes premios de su país. Vivió durante algún tiempo en Puerto Rico y efectuó dos exposiciones exitosas, una de flores tropicales y otra de paisajes típicos caribeños, en la Universidad de Río Piedras. Posteriormente, en 1968, se trasladó a la República Dominicana, para residir definitivamente en su segunda patria.

  • July Monción, 1961–

  • Postal de Santo Domingo | 2006 | técnica mixta sobre lienzo | 64 x 48

    El mundo de la niñez desvalida, de los desposeídos y de las cosas sencillas, que el común de la gente pasa por alto, es el tema de esta artista sensible y talentosa. Egresada de Arte Publicitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y estudiosa de la técnica de restauración, especializada en retablos y esculturas, en los talleres de la Oficina de Patrimonio Cultural de Santo Domingo. También ha estudiado grabado en Santiago de Cuba.

    Sus obras han sido seleccionadas y premiadas en diversas eventos importantes, como el “Tercer Premio de Dibujo”, en la “XIX Bienal Nacional de Artes Visuales”; “Mención Especial”, en el “III Concurso Nacional de Pintura Hoteles Barceló”, Santo Domingo; y Galería de Arte Arawak, Santo Domingo; entre otros. Ha estado presente en importantes colectivas en el país y en el extranjero: “Grands et Jeunes d’aujourd’hui”, exposición itinerante, Espace Eiffel-Branly, París, Francia; “IV Exposición Colectiva de Artes Plásticas”, Centro Cultural Domínico-Americano, Miami, Estados Unidos; y la “Colectiva” en la Casa de España, en Puerto Rico.

  • León Bosch, 1936–

  • Bodegón de peces | sin fecha | Óleo sobre lienzo | 23 1/4 x 47

    Su dominio excepcional del legado clásico se explica por una formación académica sólida en La Habana y Madrid. Además de sus estudios, su neo-clasicismo personal riguroso tiene el respaldo de una convicción siempre conservada. Maneja el colorido, la factura, la atmosfera de los maestros flamencos y españoles de los siglos XVII y XVIII, pero en un contexto dominicano.

    Sus bodegones criollos son el mejor ejemplo de una pureza estilística refinada que se esmera en los matices, la luz y el efecto de profundidad del fondo. En la figura humana, apegado a la vitalidad pictórica de un modelo, ha trabajado la tipología antillana y el retrato. En ese último género, el retrato de su padre, el ex-presidente y escritor, profesor Juan Bosch, destaca su perfección realista. Actualmente, reside en Washington.

  • Leopoldo Pérez, 1937–

  • Cabeza de Cristo | 1971 | Técnica mixta | 40 x 16

    Lepe es un pilar de la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se graduó e impartió docencia durante muchos años. Hizo un postgrado en España, donde expuso exitosamente, en la ciudad de Madrid. Extremadamente serio, desde los inicios, ha hecho una obra pictórica adscrita al expresionismo y la condición humana, principalmente. Hasta la década de los 80, exaltó el color local de la tipología de sus personajes, en sus actitudes, en sus oficios simples, iluminados por un cromatismo solar e impregnado de espiritualidad. Una factura sustanciosa, una pincelada diestra y un dibujo impecable instrumentaron siempre sus cuadros. Se ha volcado hacia un cierto misticismo e inquietudes sobrenaturales, adoptando una paleta siempre luminosa, pero más austera. Por cautela y auto exigencia, presenta pocas exposiciones individuales.

  • Luz Severino, 1962–

  • Diosa de flores | 2007 | Óleo sobre lienzo | 30 x 24

    Artista de gran fecundidad y riqueza en su propuesta visual, en donde forma, colorido y vitalidad rítmica, lo cual, es una constante de su producción. Esta artista, oriunda de Sabana de la Mar, tiene una sólidaformación académica, tanto en su disciplina creativa como en su carrera universitaria, ya que es egresada de Ingeniero Civil, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Completó su formación en grabado en la Liga de Estudiantes de Arte, en Nueva York. Ha sido profesora de grabado en Altos de Chavón, y en UNIBE, de “Expresión Creativa”, en la carrera de Artes liberales. Ha participado en innumerables exposiciones colectivas e individuales, a nivel nacional e internacional, a la vez, que ha obtenido importantes galardones por su magnífica obra.

  • Manolo Pascual, 1904-1984

  • Hippie con flauta | 1976 | hierro y bronce | 31 x 8 x 11

    Se dice que ha sido un escultor desde que tiene uso de razón. Nació en Madrid, en 1904, y se matriculó muy joven en la Academia de San Fernando. A la edad de 16 años, ganó el primer premio de escultura, lo que le valió una beca para continuar sus estudios de arte. Durante su formación modeló en el estilo clásico, tratando con realismo la figura humana, según se imponía en las academias. Esa disciplina le permitió dominar a fondo la anatomía, la estructura y el movimiento.

    En 1931, ganó el Gran Premio de Roma, y en esa capital italiana, se perfeccionó durante cuatro años, en los cuales, expuso en otras ciudades y fue reconocido. En su retorno a España, le sorprendió la Victoria de Franco, por lo que, se marchó a la República Dominicana. Viviendo en Santo Domingo, de 1940 a 1950, fue el primer director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En su obra de entonces, exploró las posibilidades del metal y comenzó a alterar el realismo. En 1950 se marchó a Nueva York, con un contrato de enseñanza.

    Evolucionó no sólo en la interpretación de la figura, sino que investigó el espacio, la luz y las líneas. Sus exposiciones individuales triunfaron en Nueva York y en Miami. Fue un virtuoso de la forma, le comunicaba poesía y humor, elegancia y atrevimiento. En el 1980, presentó una magnífica retrospectiva en la Galería de Arte Moderno de Santo Domingo, titulada “60 años de escultura y dibujo”. Finalmente, murió en Nueva York, en 1984, siendo uno de los más grandes escultores del siglo XX.

  • María Aybar, 1940–

  • Calle de La Atarazana | 1975 | Óleo sobre lienzo | 41 x 51

    Estudió en Santo Domingo, Bogotá y Madrid. Es una artista experimental, que cree en la necesidad de investigar y evolucionar, principalmente, en la técnica y los materiales, con una predilección por el collage. Sus variaciones de estilo se situaron siempre en la figuración y el acabado formal. Ha trabajado, con la alegría de su temperamento, el paisaje -en particular la ciudad colonial-, el bodegón y la figura humana -aunando el físico, la psicología y el humor-. También, escribe cuentos para niños y despliega una intensa actividad de divulgación cultural con el colectivo Confluencia XXI, junto con su esposo, el poeta León David.

  • María Aybar, 1940–

  • Calle de La Atarazana | 1975 | Óleo sobre lienzo | 41 x 51

    Estudió en Santo Domingo, Bogotá y Madrid. Es una artista experimental, que cree en la necesidad de investigar y evolucionar, principalmente, en la técnica y los materiales, con una predilección por el collage. Sus variaciones de estilo se situaron siempre en la figuración y el acabado formal. Ha trabajado, con la alegría de su temperamento, el paisaje -en particular la ciudad colonial-, el bodegón y la figura humana -aunando el físico, la psicología y el humor-. También, escribe cuentos para niños y despliega una intensa actividad de divulgación cultural con el colectivo Confluencia XXI, junto con su esposo, el poeta León David.

  • Marianela Jiménez, 1925–

  • Paisaje de Constanza | 1971 | Óleo sobre lienzo | 43 1/2 x 52

    Después de sus primeros estudios en la academia de pintura del pintor alemán George Hausdorf, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en 1942 (año de su creación); y formó parte de su primera promoción, en 1945. Siempre estuvo ligada a la academia oficial, ejerciendo el profesorado de paisajismo, y como directora, desde 1990. Premiada varias veces en las bienales nacionales, ha expuesto abundantemente en muestras colectivas y ha presentado 23 exposiciones individuales.

    Residió temporalmente en el Uruguay, donde se perfeccionó en el grabado. Ha estado marcada por la influencia del profesor Josep Gausachs y ha permanecido fiel al expresionismo hasta el presente. Apoyando un dibujo muy seguro con un colorido vivaz y una pincelada enérgica, del bodegón y la figura humana. También, ha realizado investigaciones sobre el carnaval dominicano.

  • Mariano Eckert, 1924-2008

  • Mandarinas | 1987 | Óleo sobre lienzo | 283/4 x 383/4

    Desde 1947, después de sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, se trasladó a la ciudad de Washington, en Estados Unidos. Allí, continuó estudiando dibujo, pintura y escultura, en la Corcoran School of Art. Luego, ejerció el profesorado durante veinte años. Obtuvo varios premios, pero nunca fue proclive a sobresalir, sino a trabajar largas horas, diariamente, en su estudio en las afueras de Washington. No le interesaron las exposiciones colectivas, aunque aceptaba contribuir en muestras benéficas. Siempre volvía dos veces al año a la República Dominicana, y cada mes de diciembre, exponía individualmente en Santo Domingo. Virtuoso del oficio, dueño de una profunda cultura artística, que incluye artistas y movimientos contemporáneos. Ha abordado varias tendencias, sin embargo, desde hace muchos años, ha elegido hacer una pintura neo-clásica, de academicismo impecable, perfeccionista en el dibujo, la composición y el color. Es el gran pintor dominicano de bodegones, infinitos en sus elementos y composiciones. Murió solo en su residencia de los alrededores de Washington, en el año 2008.

  • Miguel Núñez, 1959–

  • Brisas en el palmar | 1998 | Óleo sobre lienzo | 55 x 65

    El compromiso artístico de Miguel Núñez, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, es auténtico y de una convicción profunda, remitiendo su pintura a corrientes y escuelas de la primera época de la modernidad. Entre los jóvenes, se ha convertido en el gran seguidor del impresionismo y aún del Romanticismo tardío.

    Con esmerada limpieza de ejecución, plasma paisajes al aire libre, inundados de una luz casi siempre diurna y solar, escenarios de verdura y flora, aunque también, transmuta en el lienzo calles, ambientes y monumentos urbanos que enlazan el pasado con el presente… al igual que su pintura. Su obra, admirada por un público masivo, cuida indisociablemente el dibujo, la perspectiva y el colorido. Cultiva, igualmente, el retrato.

  • Norberto Santana, 1943–

  • Marina | 1990 | Óleo sobre lienzo | 30 x 24

    Norberto Santana es uno de los pintores dominicanos con mayor dominio técnico y cultura clásica de la forma y la composición, así como del color y de la factura impecable. Profundamente vinculado a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde ha estudiado y enseñado desde hace muchos años. Fiel a los temas de la figura humana -rostros y cuerpos– y el paisaje, los cuales, ha ido interpretando de manera cada vez más personal. Partiendo del expresionismo y el realismo, les ha agregado aspectos neo cubistas y ópticos, que fragmentan, geométricamente, motivos y espacios; y distribuyen rítmicamente la luminosidad. Quedando siempre respetadas las normas académicas, que para él, son un principio inquebrantable.

  • Paul Giudicelli, 1921-1965

  • Mujer ante un espejo | 1962 | Óleo sobre tela | 22 x 30

    40 años después de su muerte, continúa siendo el más contemporáneo de los pintores dominicanos. Es probable que, de no haber desaparecido a destiempo, el arte nacional hubiera seguido, al menos parcialmente, un cauce distinto. Fue un dibujante autodidacta y precoz. Sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes fueron tardíos. Desde su primera individual, relativamente tardía, en 1953, causó impacto en la crítica. Presentó luego, siete individuales más, participó en colectivas, dentro y fuera del país, y ganó premios en tres bienales consecutivas.

    Expresionista, neo-abstracto, cultor de una curiosa figuración libre y geométrica; siempre centró sus investigaciones y su imaginación creativa en la cultura vernácula, fundiendo lo amerindio, lo afro antillano y lo hispánico; haciendo un “arte de la ruptura” que no desentonaría hoy en día. Sigue ejerciendo, una influencia positiva en los mejores jóvenes, lo cual, es otro fenómeno en la plástica nacional. Su extraordinaria trayectoria profesional duró menos de 15 años, perjudicándole la dictadura de Trujillo, que no le permitió salir del país y proyectarse internacionalmente. Una responsabilidad que ahora le incumbe a nuestro país.

  • Plutarco Andújar, 1931-1995

  • Baquini | 1960 | Óleo sobre lienzo | 32 x 24

    Su vida retirada, prácticamente enclaustrado en su casa y taller durante muchos años, no le daba la vigencia que su formación y su vocación hubieran merecido. Esa automarginación limitó también su producción pictórica a temas y formulaciones reiteradas, a pesar de su gran éxito. Así mismo, el hecho de que le copiasen tanto hasta el plagio, llegaba a quitar relevancia a su obra. Una carrera brillante hubiera favorecido a “Plutarco”, su nombre más familiar. Poseía estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, viajes tempranos al exterior, post-grado en Madrid, distinciones dentro y fuera del país.

    Demostró tener dotes para el muralismo, así como una fuerza expresionista. Sin embargo, le conocen y aprecian por imágenes estrechamente ligadas a una visión idílica del paisaje y la “tipicidad” dominicana: Marinas, mercados, bodegones y beldades criollas. El tratamiento transparente y luminoso del mar, con un cielo ligero es único. Un gran talento, con un destino frustrado.

  • Rafael Alba, 1955–

  • Éxtasis de las formas | 1983 | acrílico sobre lienzo | 30 x 40

    La pintura de Rafael Alba lleva la impronta de su formación profesional en la Escuela de Diseño de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, huella que lo identificó hasta su última exposición, más sustanciosa en el color y la factura. Su período más fecundo exaltó, en obras sobre papel, la simbiosis de la geometría y la perspectiva, la vegetación y el ser humano, una especie de alegoría surrealista de la tierra-madre y sus frutos. Autor del diseño de una moneda conmemorativa para el Banco Central, donde laboró varios años, dedicado a los asuntos de turismo y economía.

  • Ramón Oviedo, 1927–2015

  • Después que Adán se comió la manzana | 1975 | técnica mixta sobre lienzo | 55 x 72

    Se inició profesionalmente como fotograbador y cartógrafo. Tenía cerca de 30 años cuando realizó su primera exposición individual. Desde entonces, su carrera ha ido ascendiendo, nacional e internacionalmente, hasta convertirse en una de las principales figuras del arte dominicano con renombre continental y europeo. Es el único artista dominicano que tiene obras murales en el edificio de la OEA. en Washington, y de la UNESCO, en París. Invitado a participar en prestigiosos eventos internacionales desde 1977 -homenajes, bienales, festivales. Ha ganado varios premios nacionales. Realizó la retrospectiva de sus 25 años en la pintura (1988), en la Galería de Arte Moderno, donde mostró centenares de obras. No hay un artista que mejor represente la versión dominicana del expresionismo: inquietudes sociales, investigaciones históricas continuas, mitos viejos y nuevos, introspección dramática. Autodidacta, investigador, inagotable en su capacidad de auto-renovación, tanto en las variaciones de la material como la forma y el color.

    Se muestra cada vez más radical en los lenguajes contemporáneos de la pintura y el dibujo. Ha sido declarado “Maestro ilustrísimo” de la plástica dominicana por el Congreso Nacional. Su proyección internacional es hoy particularmente activa, figurando su autorretrato en la colección de galería de los Uffizi; y es el único artista, sobre el cual, se han escrito cuatro monografías.

  • Rosa Tavárez, 1939–

  • Transfiguración | 1975 | óleo sobre lienzo | 60 x 42

    Estrella fulgurante del grafismo y una de las más importantes investigadoras visuales de su generación. Es una luchadora tenaz y a tiempo completo, que ha llevado el arte del grabado a niveles de excelencia inigualables en el ámbito nacional. Nacida en Santiago de los Caballeros, en 1939. Artista ejemplar y ser humano, graduada con honores en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en donde tuvo como maestros a Gilberto Hernández Ortega y Jaime Colson. Posteriormente, viajó a la ciudad de Nueva York para perfeccionar sus conocimientos y cursar estudios de grabado en The Art Students League.

    Luego de estos estudios, se cultivó en litografía, en uno de los talleres más prestigiosos en San Juan, Puerto Rico, Ha sido profesora de Artes Plásticas en la Escuela de Artes de San Francisco de Macorís, y ha impartido clases de Dibujo y grabado, en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

  • Soucy De Pellerano, 1928–

  • Bodegón Rojo | Sin fecha| Óleo sobre lienzo | 24 x 43

    Doctora en Farmacia y egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en 1967. Pintora y escultora. Se dedica principalmente a su creación, pero, desde 1994, enseña arte experimental en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Durante los años de 1964 hasta 1968, sustituyó a su profesor Paul Giudicelli. Su comienzo tardío en el arte ha hecho que su carrera profesional sea muy intensa. Ha participado con pasión en prácticamente todos los concursos, presentando el anti-conformismo como la característica de su compromiso. Ha sido una de las primeras artistas en hacer performances e instalaciones. Alterna sus actividades creativas entre la pintura y la escultura (metal-chatarra, ensamblajes). Su tema favorito, durante casi 35 años, es la máquina, a la vez mitificada y desmitificada, integrada en la condición humana. Al mismo tiempo, ha tenido una vida familiar de mucha armonía y siempre está dispuesta a colaborar con los demás. Aún trabaja en obras monumentales al aire libre, invitada por instituciones latinoamericanas, con una frecuencia cada vez mayor. La califican elogiosamente como la “gran maga” contemporáneo.

  • Teté Marella, 1943 –

  • Composición 3 versiones figura femenina | 1995 | Óleo sobre lienzo | 8 x 26

    Adoptada como dominicana por sus numerosos admiradores, antes de que se naturalizase, Teté Marella, nació y estudió, en Buenos Aires. Se estableció en Santo Domingo, en 1973, y presentó su primera exposición individual, en 1975, participando ya en colectivas. Ganó el Primer Premio de Dibujo en la XIV Bienal Nacional de Artes Plásticas. Sus exposiciones individuales alcanzan la treintena, y las colectivas, son innumerables, tanto nacionales, como internacionales. Siendo la favorita en colecciones privadas y públicas. Próximamente, lanzará su primera monografía. Un dibujo refinado, preciso e impecable, la hizo destacarse desde su aparición en la escena artística, suscribiéndose al realismo mágico. Pronto su pintura adquirió una personalidad definida de sujetos femeninos -casi siempre- ataviados de ropajes seculares, que evocaban a damas cortesanas, oriundas del Renacimiento o el Clasicismo. Simultáneamente, la contrapartida del Neobarroquismo de la figura, era una colocación espacial rigurosa. La ubicaron como seguidora de Botero y de Velázquez. Después de tantos años de oficio y renombre, ¿no será más justo situarla como “la” Teté Marella, simplemente?.

  • Tomás López Ramos, 1930–

  • Bodegón con farol | 2000 | técnica mixta | 30 x 40

    Es difícil disociar a Tomás López Ramos -“Tomasín” para los amigos- de Gilberto Hernández Ortega. Trabajaba con el maestro y le profesaba una profunda admiración: compañerismo e influencia se hacían sentir en la pintura del discípulo y su manejo hábil del tenebrismo, explicable también, por el origen español. Esta coincidencia domínico–hispánica rigió sus estudios, tanto en Europa -cursos del inmigrante alemán George Hausdorf en Santo Domingo e ingresó al círculo de Bellas Artes de Madrid-, como en Santo Domingo -Escuela Nacional de Bellas Artes-, donde conoció a Hernández Ortega.

    Después de exposiciones individuales en la Galería de Arte Rosa María, presentó otra individual en el Banco Central. Ha participado en numerosas colectivas, y el honor de una muestra en el Museo de Arte Moderno que le fue conferido, sin que olvidemos sus presentaciones en el Voluntariado de las Casa Reales. Últimamente, a pesar de los achaques de la edad y la salud, su nombre se ha asociado a la Maison del Arte, de la cual, es expositor permanente. Sus bodegones emotivos poseen una personalidad inconfundible.

  • Tomasina Tapia, 1953–

  • Joven | 1979 | Técnica pastel sobre papel canson | 17 x 251/2

    Conocida como Cinnamon, nombre evocador de color canela y sabor picante. Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y es miembro de una generación brillante de la academia. Precoz, bohemia y chispeante, que ha transmitido esas cualidades al dibujo y la pintura, comunicando a sus efigies de mujeres, mulatas y misteriosas, a menudo ensombreradas, de picardía y seducción. Su expresión al pastel es una verdadera escritura de gestos, acentos, energías, tratando el negro como un color. Su partida a México, donde vive y trabaja, ha dejado la nostalgia de una personalidad y una obra especial, que hubiera enriquecido la vida artística dominicana.

  • Tony Capellán, 1955–

  • Viacrucis para un despojo | 1992 | gráfico sobre papel

    Grabadista, dibujante, pintor, e instalador dominicano por excelencia. Este ciudadano del mundo y superlativo artista, oriundo de Tamboril, es uno de los creadores más polifacéticos y comprometidos de todo el arte nacional. Estudió Artes Publicitarias en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Ha obtenido premios y menciones en prestigiosos concursos, nacionales e internacionales, a la vez, que ha participado en bienales de categoría mundial, tales como la de Sao Paulo, Cagnes-Sur Mer, Valparaíso, La Habana, Curitiba, Kassel, entre otras, que lo han catapultado a una fama y trascendencia sin par, por sobre otros miembros de su generación. Sus exposiciones son siempre un campo de experimentación de la esencia del ser nacional en estos tiempos de verdades relativas. Es muy solicitado y reconocido internacionalmente por sus instalaciones, comprometidas con una contemporaneidad radical, hasta el punto de ser reproducido en primera página del más importante periódico de arte de Europa.

  • Yoryi Morel, 1907-1978

  • Lavanderas del Río Yaque | sin fecha | Óleo sobre lienzo | 28 ½ x 34

    Si hay un artista vinculado, casi místicamente, a Santiago y al Cibao, es Yoryi Morel, Jorge Octavio Morel Tavárez, para el estado civil. Su extraordinaria contribución al arte dominicano es la más significativa de una identidad nacional, apegada al terruño, que hace lamentar que las mejores décadas de su vida hayan transcurrido cuando la condición del artista se hacía difícil y limitada, por el regimen político y la falta de oportunidades. De vocación precoz.

    Desde los años 20, sus primeros cuadros revelaron un dibujo espléndido, un colorido luminoso y una observación aguda. Su talento siguió ascendiendo, nunca igualado en el paisaje, que dependiendo de su humor más que de los periodos, desplegó sus propias versiones del realismo, el impresionismo, y aún el expresionismo. Nadie como él ha interpretado, con un sentir profundo y una habilidad excepcional, la naturaleza asoleada, la campiña, el río, la cordillera, los árboles. Hasta el punto de que el flamboyán moreliano permanece como un símbolo en la pintura dominicana, que una multitud de pintores han copiado.

    Así como, el costumbrismo de las fiestas y procesiones o la tipología popular que han inspirado otras obras contundentes. Su “Campesino Cibaeño” (1932), del cual existe más de un ejemplar, ha ganado un premio internacional en Ginebra y es testimonio de este planteamiento. Maestro, porque enseñó durante muchos años en Santiago y creó una verdadera escuela, que aún existe. La otra maestría se define por la riqueza y el vigor de su gran obra. Bohemio, conversador, amistoso, bocetaba a manera de una escritura y capaz de repetir inagotablemente su “tipografía”. Murió en su Santiago natal, donde el centenario de su nacimiento se celebró con múltiples homenajes.